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Reseña El Capote, Por Nikolai Gógol

Traigan su taza de café y ¡acomódense, Galletas!

Hay muchas interpretaciones para ésta novela, una metáfora hermosa porque esconde dentro de sí otras metáforas, como una muñeca rusa pero a veces es fácil perdernos y no saber en qué capa nos encontramos, si más cerca del núcleo, «de la verdad» oculta que el autor quiere de transmitir o si nos hemos alejado. Es como una de esas barras de colores rojo, blanco y azul de las peluquerías, que cuando giran, un color a veces está arriba, pero imperceptiblemente un instante después está abajo, y no vemos cómo es que estamos en una metáfora bebé, y si es que está tan cerca del núcleo que ahora ya se hizo la metáfora madre, la que encierra a todas las demás. No es que estemos ante un acertijo y todo sea complicado pero que nos remita a un punto, que lleguemos a un destino, esta novela no se basa en un camino lineal, no es como un video juego que vas captando moneditas y esquivando obstáculos en el camino para ganar, llegar a un punto, es que toda la novela en sí es un manto, es el destino, y no importa en dónde caigas, si en el centro, en un borde o en el otro extremo, el lector cae desde y hacia donde se encuentre, cae en su propia percepción, con ésta novela podemos definir, de manera irracional, surrealista, no objetiva y a la vez sí, nuestra posición en ésta vida, y hacia dónde nos dirigimos.


Es difícil llegar a estas conclusiones si sólo la lees por leer.
Recuerda que TODO es una metáfora.

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En resumidas cuentas, de qué va El Capote, de Nikolai Gógol

No lo recomiendo para que sea tu primer encuentro con el autor, mejor y es súper recomendado, tanto para hablar con Gógol y familiarizarte con su estilo como para transitar por la Literatura Rusa, La Nariz.

Al personaje principal le queda grande ésta categoría, así como su capote, ya muy viejo, sucio, desgastado, en el trabajo le hacen burla, lo molestan, él no es recíproco, sólo se molesta cuando le impiden físicamente trabajar. Su trabajo consiste en copias documentos. Es copista. Su trabajo es lo mismo que ahora hacen las máquinas Xerox o Lexmark, es rutinario, no importa si el documento es importante a copiar o no, no importa su caligrafía, no lo valoran, así como nosotros no valoramos a las fotocopiadoras, sólo fotocopian en lo que pensamos un par de segundos en quién sabe qué pensamos o en lo que hacemos una burbuja de chicle rosa, mientras esperamos. Sus compañeros de trabajo y jefes le avientan los papeles a copiar sin más, sin decirle por favor copia éstos documentos, gracias, son tantos archivos los que hay que copias, que de su escritorio llegan hasta su nariz.

Quizás se sentía desde ese entonces (183-) que ese sería un trabajo que no valía la pena estar hecho por humanos, y por eso, no le tomaban la mínima consideración.

Como ya leen, ésta reseña está mezclada con mis interpretaciones, y eso ya la lleva a un terreno confuso, ¿Cómo saber qué es más mío, y qué proviene originalmente del autor?
Pues leyendo el libro.
Obvio.

Esta fotografía tiene mucho de lo que hablamos en éste blog, ahorita con la opinión de El Capote, su abrigote, mucha moda, libros, paseos… es yo de Londres!

Bueno, le sobrecargan de trabajo de manera grosera, pero a él no le importa, estar ahí, copiando en el escritorio, realizando su aporte, es la manera que tiene de olvidarse de su mediocridad.

Sólo gana $400 rublos al año, lo mínimo para comer y pagar renta, así que cuando está por venir otro duro invierno es necesario que tenga su capote en buen estado.

Allá es obligatorio tener capote, tanto por el extremo frío como porque todos lo tienen. Y allí, en la novela, no hay personalidad, allá todos son colectivos carentes de personalidad única, allá el empleado trata mal a nuestro personaje, todos los empleados lo tratan mal. Allá un policía no hace bien su trabajo, no cuida a la gente, ningún policía de toda la novela lo hace. Allá el trabajador independiente es un ogro malhumorado que le pone precio caro a sus productos para hacerle sentir al cliente su poder y que su trabajo es muy digno, con crueldad como base, también la alta burocracia es así con las personas de menor categoría, les grita y humilla para hacerse sentir poderosos, olvidando ambos que el cliente es quien les lleva trabajo, y por lo tanto de eso comen y que el segundo grupo está, expresamente, para servir a todo el pueblo.



Entonces tenemos a nuestro personaje, de quien es difícil no sentir cierta empatía, Akaki, que bueno, el autor sí se pasó con él, nunca antes había leído a un autor que en tan poco tiempo y tan aceleradamente llevara a su personaje principal a tanto estrés, que le causara tanto daño, que lo…

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Okey, Akaki Akievechi, a qué les suena Akaki? Suena a caquita, 💩
Por eso el autor le dió ese nombre, para reforzar su personalidad mediocre.

Y sí, lo es, muy mediocre. Pero ojo! Esta novela es un espejo, uno viejo y sucio, justo como toda la sociedad de la que en él se reflejó, Rusia de aquellos tiempos, obvio una parte pero bueno, nuestro personaje, el 1, en él cae reflejada toda la sociedad (el 1 vs. el «todo»), cómo es que una persona es «buena» y la sociedad lo corrompe.

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He dicho que él es mediocre. Así la sociedad.
Así su entorno.

Y a pesar de eso, como les digo, a nivel individual uno tiene sentimientos, digámosle así, que entre más avanzas por la sociedad, más se empeñan en quitártelos.

Nuestro personaje, a pesar de mediocre, no era grosero ni altanero, era humilde, no se metía con nadie, no robaba, no quería gritarle e insultar a los demás para sentirse bien consigo mismo. Era un mediocre pero estaba feliz con eso.

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Y la sociedad en la que él estaba sólo era una apariencia de que las cosas estaban bien, muchos gastaban mucho dinero en comprar lámparas, cosas de ostentación para aparentar que eran de la alta sociedad, todos ahí se forzaban, y todos ahí eran unos mediocres. Es lo que cabe esperar de una sociedad así, que produzca a personas como Akaki Akakievich, y cómo es que el medio sí influye en nosotros y nos va moldeando. Hubo personas con un poquito más personalidad que sí intentaron ayudar a Akaki, por ejemplo, un compañero de trabajo realizó una colecta para comprar a Akaki un nuevo capote, hubo dos personas quienes en buen plan, le recomendaron ir con el comisario y «la alta personalidad» para que ellos directamente le ayudara con su problema, pero la ayuda, por más que quisieran que la situación de Akaki mejorara, estaba moldeada, limitada por su medio: mediocre.

La novela atrae todos éstos conceptos, cada uno se trata de acercar al centro, «a la verdad oculta» a lo que el autor quiso transmitir, hay muchos puntos de partida, todos y cada uno de ellos igual de válidos, ninguno es el específico. Como vez, no hay una ruta plana, lógica, para llegar a ella, la novela es, hasta cierto punto, irracional y un poquito ridícula.




Creo que ésto es uno de los taantísiimos puntos que nos quiso transmitir el autor, que el humano pierde su esencia en éste tipo de sociedad, que se vuelve como una máquina básica, como una fotocopiadora, que consiste en aparentar crear nuevos pensamientos, pero que en sí sólo son una copia de los distintos documentos provenienetes de los distintos colectivos, y que no hay lugar para la personalidad única, para la identidad. Nuestro personaje era tan rutinario y maquinal, que sólo tenía sentido su vida cuando copiaba, llegaba a comer a casa y no le importaba qué comiera, no lo degustaba, no lo disfrutaba, comía sólo por comer, ya estaba ahí mismo pensando en qué copiar que no le importaba si a su sopa le caían moscas o si llevaba comiendo lo mismo por décadas.

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Hasta ahí suena a que todo está podrido, pero dentro de nosotros, por muy máquinas que lleguemos a ser, siempre hay un impulso, el humano, nuestra naturaleza, aquello que nos hace… que nos motiva, y después de que el autor trata mal, mata a su personaje, a toda sorpresa para hacerlo directo a nuestros ojos de lector, llega un plot twist tan loco, tan inimaginario, tan 90°, algo raro, loco, fumado, que es ahí en donde Akaki, a pesar de ya no existir, saca sus garras, es una fiera, es un humano, porque muestra sí, su lado animal, su lado salvaje que todos como humanos tenemos pero lo tiene para cuestiones que habitan en la corteza frontal, muy elevadas, la justicia y más aún, hacerse justicia a uno mismo.

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Cuestiones que obviamente, como el lenguaje, los conceptos, los libros y escribir, nos diferencian de los bondadosos animales, y a nosotros nos hacen íntegros, humanos.

Su estilo de escritura se caracteriza por lo ridículo en menor escala, más por lo patético y condenado del personaje, trata de no caer en la lástima pero termina lastimándonos en esos intervalos en dónde «no se cuenta nada, donde se prepara el terreno», ahí el autor mete tristeza y crueldad.

Creo que el autor mató tan rápido y fríamente, literal, por el invierno, a su personaje porque sólo así se podía librar de él, de aquél pasado compartido como funcionarios de baja categoría malpagados, Akaki como copista y Nikolai como oficinista postal, creo que cuando dejó aquél trabajo para convertirse en escritor, para VIVIR su pasión, al mismo tiempo, Akaki asaltaba a «la gran personalidad», lo despojaba de su abrigo.

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Material Extra:

Reseña en vídeo
https://youtu.be/eUm2o92x7OY



Reseña Escrita

*queda pendiente

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